LA POSIBLE OBRA DE ARTE

a miguel bonneville


registro de la puesta en escena la caja misteriosa, de dante del castillo, dirigida por el maestro xicoténcatl gutiérrez y presentada, como parte del taller de teatro que dirigía, en el teatro íntimo de la casa de la cultura de sonora
    de izq. a der., francisco estrada al fondo, yo en primer plano
    hermosillo, sonora, méxico, a mediados de la década de los noventa

siempre pensé que llegaría a una edad en que todas mis preguntas tendrían una respuesta, en que las consecuencias de todos mis defectos, e incluso estos, podrían revertirse por obra y gracia de aquellas virtudes que hubiera podido desarrollar, a lo largo de los años, a fuerza de voluntad y empeño — yo sería el resultado de mis convicciones, dedicación, esmero, sería la obra de arte de mi vida... haría todo por que fuera posible: la obra de arte posible

pero la creación de la obra de arte se volvió un ejercicio rígido, incluso doloroso, y muchas veces, para escapar de ese dolor, abandoné la obra / la obra, sin embargo, era el propósito de mi vida, por lo que abandonarla era también abandonarme || empecé, pues, a correr de un extremo al otro: de aquel en que lo daba todo con obcecada determinación en pos de la obra a ese otro en que imperaban la parálisis, la frustración, el olvido... me olvidé de mí, me disgregué y me perdí, pero no ya disuelta en el mundo, vaciade de mí, sino simplemente ahí, inconsistente, mal acabado, un personaje a veces significativo y entrañable, otras contradictorio, absurdo, en algunos casos dañino, peligroso \  fui un acto de la naturaleza, una flor cuya belleza no tiene convicción ni propósito:
es
sencillamente

no digo ahora que nada haya estado mal: he sido lo que he podido — muestro mis espinas, atadas al cosmos, y digo que no soy yo quien mueve los hilos

el lenguaje, de nuevo, pareciera invitarme a tomar un camino u otro, pero sé o intuyo que existe un horizonte de sentido que trasciende las palabras... por ello, tomo responsabilidad y actúo en consecuencia aun cuando reconozco, en paralelo, que no soy yo, no del todo, pues hay un cuerpo superior del que soy apenas parte, una mente y un corazón más allá de mí donde empieza a hilarse el tejido que me contiene o me sustenta... y me trae y me lleva de aquí para allá, a todas partes, todos los días

y, aun así, tomo esa parte del todo con las manos terrestres que cōātlīcue me dio e infundo un soplo de vida a la obra, imprégnola de aura, derramo mi impronta en los espacios, transito este rincón del universo como un perfume que pasa y queda, imprimo finitud en todo lo que toco y
al fin
humildemente
cocreo

soy, quizá, nada más que una flor que crece
en medio de otras flores
distintas todas pero idénticas
en dignidad y belleza
así, sencillamente
sin convención ni propósito
como todo acto de la
naturaleza


30.06.25